Los nuevos servicios de Bienestar: Horacio Corro Espinosa

no me veras

Cuando todo mundo pensaba que las cosas iban a cambiar con la 4a Transformación, se descubren hechos verdaderamente lamentables, y ante eso, no hay oportunidad de quejarse con nadie, porque los que están al frente de su nueva responsabilidad, no le encuentran la cuadratura al círculo: son improvisados, desconocen los temas, y lo peor, para que no se den cuenta los de enfrente que no saben nada, actúan de manera petulante, prepotente y dominadores de todo.

Les platico lo que está pasando en las oficinas de Sedesol, Oaxaca, hoy Bienestar: Al llegar a esas oficinas los nuevos trabajadores de Morena, lo primero que hicieron, fue despedir a muchos trabajadores con más antigüedad.

Los que llegaron, le encomendaron a otros trabajadores, para que despidieran a sus compañeros. Así como no tuvieron el valor de despedir a la gente, tampoco la han tenido para atender a la ciudadanía, principalmente a los adultos mayores, quienes antes de las siete de la mañana se forman frente al edificio, para inscribirse y ser beneficiarios de los programas sociales. También llegan jóvenes estudiantes que van en busca de una beca.

Así, pues, las colas son tan largas, que llegan a medir, de la puerta de Bienestar, hasta la última persona formada, más allá de los 70 metros.

Es tanta la burocracia por parte de los servidores de la nación, que por su misma inexperiencia y soberbia, se niegan a solicitar la ayuda de los trabajadores que tienen experiencia en este tema.

Las colas son agotadoras para las personas mayores. Por lo mismo, hace días, dos personas adultas se desmayaron en la fila. Así que tuvo que llegar la ambulancia para que esos ancianos fueran sacados de su crisis.

Después de esta amarga experiencia, tuvieron que colocar una lona, y bajo ella, varias sillas para que los adultos mayores no fueran a tener el mismo riesgo.

Pero eso no es todo. Por la ineptitud de los servidores de la nación, los ancianos tienen que sufrir otra consecuencia: no tienen reglas de operación. Lo único que saben estos trabajadores, es que un día van a llegar los recursos, pero no saben cuándo.

En ese mismo edificio es donde atiende, de vez en cuando, Nancy Ortiz Cabrera, la súper delegada en Oaxaca, quien, por sus esporádicas visitas, no se ha dado cuenta de las remodelaciones que le hicieron al edificio el año pasado, mismo que tuvo un costo de 3 millones de pesos.

Algunos medios de información dijeron que esa remodelación no había costado ni la mitad, pues el material ocupado es tabla roca. La transformación de los baños fue aparente, pues a las viejas tuberías las parcharon con cinta canela. De ese tamaño fue la transa. Además, la bomba de agua nunca sirve, y los baños apestan. Seis son las tasas de baño en el área de mujeres; y tres, en el baño de hombres. Estos baños son los que les dan servicio a los trabajadores y a toda la gente que allí llega. En realidad, son un auténtico foco de infección terrible.

En las instalaciones no hay rampas de acceso ni salas para la atención del público. Con decirles que cuando se hizo el dictamen de ese inmueble, los anteriores funcionarios consiguieron un dictamen patito. En realidad, nunca se le ha hecho una evaluación seria al edificio.

En caso de temblor, no hay rutas de evacuación. Si tienen oportunidad de visitar el edificio de Sedesol, hoy Bienestar, se darán cuenta que hay grietas en las paredes. Ellas son la memoria de varios sismos, y las han parchado con láminas.

A ver qué hace Nancy Ortiz Cabrera, la superdelegada, quien, por cierto, no firma como encargada de la delegación de bienestar, sino como delegada de programas especiales, o de programas sociales.

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