La justa medianía del conocimiento: Ángel San Juan

no me veras
El proceso electoral de cara al 2021, inicia ante controvertibles remanentes que evoca la pandemia ocasionada por la covid 19. La contingencia abruma y consiente la oportunidad de consagrar un proselitismo inesperado, ante una ficticia solidaridad que emana compulsivamente de aspirantes al poder.
La moneda está en el aire, intentan persuadir a la distancia y con pequeñas aproximaciones. La hipótesis confirma el interés que precipita el contexto de unos cuantos y obliga examinar cautelosamente la táctica y destreza para consagrar el sueño anhelado.
Habría que plantear al calor de las letras y las suposiciones, lo que estaría por acontecer de cara al proceso electoral que se avecina. Especular sobre el retorno de unos cuantos al poder a consecuencia de inapropiadas soluciones ante una de las epidemias más transcendentales en la historia del país y que lacera continuamente al mexicano: la pobreza, la inseguridad, la corrupción y el desempleo.
Estados Unidos no queda exento de tan complicados remanentes. Las políticas que imperan ante la ideología del presidente y la cultura que caracteriza a una parte de la población, obliga examinar cautelosamente aspirantes y posibles escenarios o complicaciones para garantizar se consoliden de una vez por todas los Derechos de migrantes.
Los medios electrónicos y redes sociales harán lo propio. Se aprovechará al máximo su potencial y consolidar con ello una adecuada e innovadora estrategia de aire que permita a raíz de la justa medianía del conocimiento o inteligencia, manipular las emociones en tiempos donde impera la sensibilidad ocasionada por el confinamiento de la covid- 19.
El anhelo y frivolidad de regocijar los beneficios del poder implican señalar el inconveniente interés por apresurar las elecciones del 2021 e intuir la torpe e insensata suposición de ganar una elección con base al efecto Andrés Manuel del 2018 o ante la escasa determinación de no alcanzar los resultados esperados ante la incorrecta gestión del gobierno federal o el permanente juego de emociones para consagrar el triunfo en elecciones.
La moneda está en el aire. Alianzas comienzan a instaurarse y unas más están por terminar. El panorama es desolador y controvertible, en tanto la desorganización en partidos políticos refleja no solo el desinterés por debatir, proponer, conquistar o dar respuesta a las inquietudes de la población, sino contribuir a la satisfacción que impera únicamente por heredar los placeres del poder.

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