Guerrero: ‘Obedecer y callar’: Joel Hernández Santiago

no me veras

Ahí están, para el registro histórico, las machincuepas, las maromas, los ‘sí, pero no’; los, “lo que diga el pueblo bueno”, los ‘yo no me meto’, pero sí me meto... Todo ahí está cifrado en el caso del candidato del partido Morena a la gubernatura de Guerrero, un hombre llamado Félix Salgado Macedonio o, como él mismo se denomina: “El Toro”.-

Al final pasó lo que era de esperarse según todos los indicios de semanas antes y que ha ocurrido en México por décadas: Las aberrantes costumbres de la política mexicana; las más añejas y arraigadas en la conciencia del ser político; las de decidir quién habrá de gobernar, a pesar de todo y por encima de todo. “¡Y háganle como quieran!”, que parece ser el lema de gobierno.

El problema no es que antes hubiera sido peor; el problema hoy es que en 2018 se dijo que “las cosas serían distintas” y luego la cantaleta reiterada de “No somos lo mismo”; “Ya no es como antes”...: ¿En qué han cambiado las cosas? Como si, quien hoy gobierna, hubiera nacido ese año.

Los hechos de hoy arrasan con la expectativa que teníamos de que ahora sí las cosas serían diferentes; porque pensábamos que la lucha contra la corrupción sería definitiva, sin excepciones, sin distingos de clase o posición política o influencias o selectiva: no. Los casos están ahí, a la vista, pero muchos no se persiguen en ley porque “no son delitos”, son infundios de los enemigos del gobierno, conservadores, neoliberales, fifís... feos, primitivos...

Meses antes, cuando comenzaba la selección de candidatos de Morena para el 6 de junio en Guerrero, ya se advertía la inconveniencia de uno de los candidatos propuestos: “El Toro

El otro tampoco tenía mucho de qué presumir, porque venía con la venia del grupo de poder y quien, por lo mismo, se suponía ganador de la selección: Pablo Amílcar Sandoval, hermano de la actual secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval. Él, luego, cuando el escándalo había estallado, por alguna extraña razón decidió declinar a sus aspiraciones.

Y así como Gabino Barrera, que ‘no entiende razones andando en la borrachera-política’, se hizo caso omiso de los reclamos de mujeres guerrerenses por la presunción de algunos delitos que le atribuyen al candidato principal. Este reclamo fue desoído tanto por los dirigentes locales del partido, como por los del nacional e, incluso, desde Palacio Nacional se hizo desde el principio una defensa férrea e inaudita.

Y en la medida en la que crecían los reclamos y se hacían nacionales e internacionales, en la misma medida se intensificaba su defensa. Era como desdeñar esas exclamaciones de que se detuviera esta candidatura en tanto se decida en tribunales la inocencia o culpabilidad.

En contraparte, también es cierto que en muchos casos las exigencias de mujeres iban acompañadas de la acusación formal de los delitos cometidos; que se da por hecho que tales hechos ocurrieron y se declaró culpable al candidato aun si haber sido sometido al proceso legal.

Pero aun así. Se dice: “Si a las doce del día el pueblo dice que está obscuro, entonces hay que encender las farolas”. Pero aquí nadie encendió las farolas y sí, en cambio, las ocultaron.

Ante la exigencia femenina, y previo al día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, de manera poco clara, la dirigencia del partido Morena decidió que repondría el procedimiento de selección de su candidato para la gubernatura en Guerrero. Al día siguiente el señor Mario Delgado salió a decir que sí, que esto es así, aunque Salgado Macedonio seguía en la lisa toda vez que seguían vigentes sus derechos partidarios.

El presidente de México harto de los reclamos exclamó: “¡Ya Chole!”, con lo que se encrespó aún más la indignación de mujeres, pero también de otros grupos sociales, de hombres y mujeres, de la política o no; las redes sociales estallaban en reclamos y los equipos gubernamentales de defensa lanzaban toda la caballería en contra de quienes hicieran crítica de la situación.

De todos modos se dijo que se repondría la encuesta en Guerrero para que el pueblo decidiera a su candidato.

Amilcar Salazar ya había declinado ‘por todas esas cosas tan extrañas de la política’ y los otros aspirantes eran predominantemente mujeres. Y nada. Aún no había concluido la encuesta cuando se anunció que ya el partido había decidido por Salgado Macedonio... El presidente dijo entonces que ya no hablaría del tema, para que no se tomara a mal...

Al final, el viernes 12 de marzo –precisamente el viernes, por la noche, para desactivar críticas por el fin de semana--, la Comisión de Elecciones de Morena informó que el pueblo de Guerrero decidió que su candidato para la gubernatura de esta entidad es Félix Salgado Macedonio. “¡Y háganle como quieran!”. Al día siguiente Salgado Macedonio inició su campaña y de inmediato se declaró ‘acosado por la prensa nacional’.

Así que todo aquello fue agua de borrajas. Manipuleo absurdo. Al final se cumplió lo que se tenía decidido, por encima de la gran posibilidad de mostrar que el pueblo tiene la razón en sus reclamos, los que deben ser atendidos para solucionar conflictos que atentan a la democracia.

Hoy sabemos, con esto, que las cosas no han cambiado. Que en política, en 2021 con rumbo a las elecciones del 6 de junio, en México se mantiene aquello del marqués de Croix quien, en 1767, en pleno Despotismo Ilustrado, desde el Palacio Virreinal –el mismo que hoy es Palacio Nacional--, espetó a balcón abierto que al pueblo no le queda más que  ‘obedecer y callar y no meterse en altos asuntos de gobierno’.

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