El hombre que vendió el mundo: Ismael Ortiz Romero Cuevas

no me veras

Había prometido, ya no escribir tanto de David Bowie porque me gana lo fanático y termino haciendo comentarios parciales hacia su trabajo. Lo bueno es que creo que mucha gente, al igual que yo, reconoce el talento y el aporte del británico a la música, al arte e incluso, a la filosofía.

Una de las cosas con las que de verdad, no pude hace unas semanas que leía una especie de artículo en internet fue cuando quien escribía esos renglones citaba por alguna circunstancia a Nirvana con “su creación” llamada “The Man Who Sold The World” que había incluido como canción nueva en el MTV Unplugged de la banda, lanzado en 1994, cuando Kurt Cobain ya había dejado de existir. Pero eso no era todo, mencionaba que la canción era una especie de golpe de inspiración trágica que presagiaba el triste final del vocalista y líder de la agrupación creadora del grunge.

Puede ser que la letra sí haya sido una especie de testamento de Cobain, pero con todo y lo que mucha gente cree, la canción no es original de Cobain ni de ningún integrante de Nirvana, sino del maestro David Bowie (les digo, me sale lo fan) y que además, fue el nombre del tercer disco de estudio del británico, antes de que Ziggy Stardust, Aladdin Sane o The Thin White Duke se asomaran a la escena. De hecho, para muchos críticos y especialistas, es justamente el disco “The Man Who Sold The World”, editado en 1970 el que realmente inicia el sonido característico y legado de Bowie a la música; ese material, además, es diferente a lo que el británico había realizado en sus dos trabajos anteriores, argumentando que es con ese disco, con el que nace el sonido que hoy conocemos como hard rock y que derivó en el heavy metal.

No es un secreto tampoco que las creaciones de Bowie sirvieran de inspiración para las creaciones de Cobain, se dice incluso, que su camaleónica majestad era uno de sus artistas favoritos por todo el misterio y halo de cierta fantasía que lo rodeaba. Kurt Cobain contaba también que justamente “The Man Who Sold The World” era uno de sus discos favoritos en toda su vida; por eso, no es extraño que realizara una versión de la canción que él consideraba, tenía una temática vigente en cualquiera que fuera el contexto en el que se interpretara.

Y la versión de Nirvana de este emblemático tema que realizaron para el MTV Unplugged no es en absoluto mala, al contrario, el mismo Bowie alguna vez halagó aquella versión que muchos consideraron, una de las interpretaciones más trágicas de Cobain, sobre todo porque a quienes nos tocó el trágico suceso de su muerte, debemos recordar además que ese disco acústico salió en noviembre de 1994, es decir, siete meses después de su deceso; con todo y ese escalofriante y lúgubre escenario que evocaba a un funeral.

Soy un nostálgico queridos lectores, lo sé. Soy amante de las plataformas digitales de música, sobre todo de Spotify, pero no puedo negar que me emociono mucho cada que voy a una tienda y descubro la sección de discos, donde puedo tocar los CD’s y ahora de nueva cuenta los vinilos; de hecho, aún soy de los que compra la versión física. Y les cuento esto, porque hace unos años, fui a una tienda departamental y obviamente visité aquella sección de discos y películas. En ese año, que recuerdo era 2014, se cumplían 20 años de aquél mítico Unplugged y la disquera había relanzado una versión en disco compacto de aquél concierto y por ende, de “Nevermind”, quizá el trabajo más emblemático de Nirvana. Cuando el vendedor se acercó a mí, en ese entonces un chico que seguramente tenía unos escasos 20 años, le dije:

  • “¿Me puedes cobrar este disco por favor?”- era la edición especial del MTV Unplugged de Nirvana.

En eso volteo y veo también “Nevermind” y le digo al chico:

  • “¡Ah! Y también este, el de Nevermind” …

El chico voltea y con una especie de mirada y tono burlón me dice:

  • “Este disco no es ese que dice, este es de Nirvana…”
  • “Claro”- le dije, -“Es de Nirvana, pero se llama “Nevermind”, ¿No lo conoces? – Pregunté.
  • “Pues he escuchado algunas, en realidad no le entiendo mucho ni me gusta su música”- Me contestó.
  • “Pues deberías aprender un poquito de esto si tu trabajo es vender discos”- le comenté. Pagué y me retiré.

Ese fue el día en que le hablé del trabajo emblemático de Nirvana, a un chico que no los conocía y menos los había escuchado. Así, este día, espero haber tenido la sensibilidad también de despertar la curiosidad al menos en una persona para que escuche aquél trabajo de Bowie de 1970, que ha inspirado a un sinfín de grupos y cantantes; además de conocer el material al que se le atribuye la creación del hard rock, rock gótico y dark wave, además de introducir al mercado el antecedente de lo que hoy conocemos como heavy metal. Y sí, también hacerle saber a muchos que el hombre que vendió el mundo fue la inspiración de aquellos que intentamos cambiarlo.

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