El factor humano: Joel Hernández Santiago

no me veras

En los momentos críticos de la humanidad es cuando se conocen los hechos grandiosos de los hombres y mujeres, así como también las más grandes bajezas; el amor a los otros y el desprecio a la sociedad; los cariños y los odios… y más: no existe el blanco y negro, muchas tonalidades en el comportamiento humano. Y estas tonalidades se acentúan, precisamente, en tiempos difíciles.

Como los que vivimos ahora mismo; como el momento en el que todos tenemos miedo; tenemos angustia y si, la esperanza puesta en salir ilesos de la amenaza de hoy, como es la Pandemia Covid-19, que ya se está por muchos lados y nos amaga, y nos recuerda la fragilidad humana… pero también nuestra resistencia…

Y así, cuando por ejemplo, en China la propagación y el impacto del Coronavirus parecen estar controlados, el problema crece en otros países: Italia, España, Estados Unidos… México… La creencia es que esto deberá pasar luego de un calvario en tiempo y extensión.

Y la pregunta insistente: ¿Cuándo se encontrará la cura? ¿Cuándo la vacuna? ¿Cuándo una solución cierta y probada para acabar con este desafío, con esta angustia, con este terror?

Y ya vemos la grandeza humana, como fue la del sacerdote Giuseppe Berardelli quien murió el 15 de marzo en un hospital de Lovere, en Bérgamo, la más golpeada por el virus, al negarse a usar el equipo médico que sus feligreses le habían comprado, para cedérselo a alguien más joven que él.

O el caso de los voluntarios que tanto en Alemania, como en Italia y España, por ejemplo, se prestan a llevar alimentos a los ancianos recluidos en sus departamentos y que no pueden hacerse de ellos en las actuales condiciones.

O los mismos médicos y enfermeras y personal de salud que están puestos y dispuestos para ayudar a todos, a riesgo de su propia salud personal. Agradecimiento eterno para ellos. Y así muchos ejemplos de grandeza humana. Y de la que conoceremos más cuando pase esta tormenta…

Pero asimismo también está la otra cara de la moneda, la de la maldad. Por ejemplo en México que, con el pretexto de un posible desabasto de víveres, pandillas de delincuentes organizadas a través de redes sociales, se dedican a asaltar fuentes de aprovisionamiento, como son mercados, tiendas de auto servicio y centros de distribución…

Han ocurrido sobre todo en la zona metropolitana de México (Estado de México y Ciudad de México) pero también en otras entidades como ocurrió apenas hace unos días en Xoxocotlán, Oaxaca. Esto es: aprovechar el momento de azoro e incertidumbre para asaltar, para hacerse de lo que nos les pertenece y para hacer evidente que los sistemas de justicia en México, en caso de detenerlos, los dejará salir pronto, porque ‘esto es así’…

Y ya se ve que no es tanto por el problema del abasto, porque las pandillas que han asaltado distintos lugares, han llegado ahí en cantidad grande de gente, haciendo uso de una violencia extrema, como ocurrió en un centro comercial al que metieron a toda velocidad uno de los vehículos en los que llegaron y al arrasar atropellaron a una mujer que estaba haciendo el aseo dentro del lugar.

Y enseguida corren en multitud para hacerse de pantallas de televisión, aparatos eléctricos de alto costo, teléfonos celulares y así: de abasto nada.

Pero el problema es que este tipo de delincuencia, cobijado bajo el pretexto de la falta de insumos para consumo humano se está dando cada vez más. Y se extiende. Las autoridades dicen que pondrán atención a este fenómeno, pero también se sabe que quienes atentan se organizan por las redes sociales haciendo convocatorias para participar en los asaltos.

Omar García Harfuch informó apenas el jueves 26 de marzo que “los incidentes que se han presentado en estos días no son producto de la necesidad, sino del oportunismo de un grupo reducido de personas”. El tema es que ni son incidentes ni es un grupo reducido. Son delitos y por otro lado si han participado grupos grandes en distintos asaltos. Quizá el secretario de Seguridad Ciudadana se refiera a su ámbito, que es la Ciudad de México…

Pero el tema es otro: que en la medida en que pudiera avanzar el encierro social al pasar a la fase 3, según indica el subsecretario de Salud federal, Hugo López-Gatell, asimismo podrían ir incrementándose este tipo de asaltos a mercados y fuentes de abastecimiento, quizá para entonces sí será por necesidad de alimento…

Y aquí es en donde el gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales deberán intervenir para garantizar el abasto nacional y que, dado el caso, no ocurran estos actos vandálicos que se pueden transformar en motines: cuidado.

Como también se debe someter a la ley a los especuladores que a la vista de la crisis social y de salud que se vive, han aumentado los precios de los productos de consumo a cifras desproporcionadas, como se vio apenas en la subida sorprendente del precio del huevo, jitomate, limón, cebolla… y canasta básica.

El gobierno federal, y los estatales y municipales, tienen responsabilidades que cumplir: garantizar el abasto suficiente y los bajos precios, sobre todo porque mucha gente no tiene ingresos. No hacerlo los hará ser cómplices de fenómenos graves de convivencia social. Es tiempo ahora de solucionar el problema, después será demasiado tarde.

joelhsantiago@gmail.com

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