Destrucción de Hispanoamérica, meta del Nuevo Orden Mundial: Alfredo Martínez de Aguilar

no me veras

* El bioterrorismo del COVID-19 es la desaparición del capitalismo. Con el Novus Ordo Seclorum le sustituirá el supercapitalismo global, revela el coronel de Contrainteligencia Militar rusa, Daniel Estulin. El supercapitalismo impondrá un solo gobierno y una sola moneda mundial.
* “España no puede salir viva de esta crisis”, sentencia el ex espía ruso. El objetivo es destruir a Hispanoamérica, precisamos. Los planes de gobierno populistas de corte socialista, de Pedro Sánchez en España y de Andrés Manuel López Obrador en México, son semejantes.

Objetivo prioritario de la conspiración mundial es destruir a Hispanoamérica. Es el mayor obstáculo del Nuevo Orden Mundial. Sus países representan la cultura cristiana occidental.

Sus instrumentos en España y México son los regímenes nacionalpopulistas de corte socialista-comunista. Los planes de gobierno de Pedro Sánchez y Andrés Manuel López Obrador son iguales.

En la agenda del plan de conquista mundial destaca el bioterrorismo. La guerra bacteriológica actual es real, dejó de ser ciencia ficción. Ahí está la pandemia del coronavirus SARS-COVID-19.

Su producción en laboratorios militares es financiada por los plutócratas. Lo hacen desde los centros financieros internacionales de Wall Street, los Bancos Roschilt y la City de Londres.

La meta última es irónicamente la desaparición del capitalismo. Le sustituirá el supercapitalismo global, con el Novus Ordo Seclorum. Éste impondrá un solo gobierno y una sola moneda mundial.

La pandemia del coronavirus SARS-COVID-19 es la justificación camuflada del crack financiero, la quiebra de los mercados planetarios, el fin del capitalismo, y una crisis sistémica planetaria.

El capitalismo necesita la continua expansión, abrir mercados nuevos, sin mercados nuevos el capitalismo muere. Lo decían Marx y Adam Smith. El coronavirus es la excusa y tormenta perfecta.

No importa que se me tache de alarmista y aficionado a las teorías de la conspiración. No lo digo yo, lo dice el doctor en Inteligencia Conceptual y coronel de Contrainteligencia Militar rusa, Daniel Estulin, con 24 años de servicio. Trabaja con Presidentes, Primeros Ministros y Bancos Centrales de varios países.

Estulin, autor de varios libros sobre el Club Bilderberg y analista de inteligencia ruso, desconoce cuál es el origen de la pandemia, pero no descarta la versión sugerida por funcionarios chinos, según la cual el Ejército de EE UU habría introducido el virus en China.

Lo que sí tiene claro es que esta crisis sanitaria -“que es secundaria”- acelerará el fin de ciclo que, añade, estamos viviendo, con el desplome de los mercados y el final de la era iniciada con los acuerdos de Bretton Woods en 1944. “España no puede salir viva de esta crisis”, pronostica en entrevista con el diario español LA RAZÓN.

Lo que se nos viene encima es una crisis de una magnitud que solo la hemos visto en dos ocasiones en los últimos dos mil años. La primera fue entre los siglos IV y VI, cuando apareció el feudalismo. Y el segundo momento vino con el nacimiento del capitalismo a partir del siglo XVI. Lo que estamos viviendo ahora es el fin del capitalismo, una crisis sistémica planetaria.                                                                                            El coronavirus está siendo una excusa para buscar una explicación de la quiebra de los mercados planetarios, cuando esto es algo que empezó mucho antes. La crisis de Italia también es fácil de explicar. Están en quiebra 114 bancos. Tener coronavirus es fantástico porque pueden dejar de pagar y echar a la culpa del default al virus.

El modelo económico ha llegado a su fin. En 1991, los dos modelos existentes, el comunista y el capitalista, se juntaron en uno solo que duró hasta 2008, cuando comenzó el principio del fin. En 2008 aún existían formas de salvar el sistema, limpiando los elementos parasitarios, pero ahora existen burbujas creadas por los bancos, que han aumentado la deuda en un 70%, que no se pueden eliminar, o sí se pueden eliminar, mediante una guerra termonuclear o bacteriológica o con un coronavirus, una fuerza mayor que en la mayoría de los contratos permite no pagar la deuda. El modelo negociado en Bretton Woods en 1944 solo funciona con una expansión sin límite del capitalismo. Pero hemos llegado al final y lo que estamos viendo ahora son las consecuencias de la quiebra.

Estados Unidos y China llegaron a un primer acuerdo comercial, que da como ganadores a los americanos. Pero China y EE UU son la cara y la cruz de una misma moneda, son el mismo sistema económico. Al ganar Trump este acuerdo comercial, ahora estamos viendo la respuesta de China. Xi Jinping, que es emperador y no un presidente, está jugando de forma asimétrica y tomando cartas después que EE UU haya ganado la guerra comercial y Europa haya cerrado las puertas a China con aranceles. Xi Jinping plantea otro juego. En China hay muchos coronavirus. Y la consecuencia de eso es el cierre de mercados y empresas. Ningún barco chino ha llegado a los puertos americanos desde hace un mes. Por eso hay tanta escasez, porque la mayoría de las cosas se fabrican en China. Europa parece que se ha quedado en medio, entre EE UU y China.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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