El hospital de Tlaxiaco y el compromiso firme con la salud de Oaxaca: Francisco Ángel Maldonado Martínez

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Poner en marcha un hospital es uno de los mayores retos de cualquier gobierno. Al ser una organización cuyo objetivo es cuidar y salvar la vida de las personas, un hospital representa mucho más que otro tipo de proyectos de infraestructura. Los grandes hospitales de este país se construyeron a base de mucho esfuerzo y bajo la concepción del Estado de bienestar, que por definición busca elevar los niveles de bienestar de la población sin importar su origen o condición social. Reunir los recursos para que un hospital sea una realidad cotidiana es una tarea compleja, pero no olvidemos que refleja el compromiso de los gobiernos con lo más valioso que es la vida de la sociedad a la que sirve y por la que fueron electos.

Esta semana, el Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, acompañado del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, inauguraron el Hospital Rural IMSS-Bienestar de Tlaxiaco, que era un largo anhelo no solo para la gente de esta ciudad heroica, sino para el Distrito de Tlaxiaco y las familias mixtecas. Es simbólico porque se trata de un hospital que fue abandonado durante más de una década. Desde el sexenio que terminó en 2010, y pasando por toda la administración anterior, Tlaxiaco vio pasar funcionarios que no cumplieron su palabra. Un claro ejemplo de que colocar primeras piedras debe ser un compromiso con plazos establecidos y no un acto de propaganda política y menos electoral.

En la inauguración de este hospital, el Gobernador Alejandro Murat lo señaló de esta manera: “Que los servidores públicos hagamos eso: servir a nuestra gente. Este hospital estuvo abandonado por más de diez años. Hubo un símbolo a la corrupción, al abandono, y los ciudadanos de Tlaxiaco y de Oaxaca veían un monumento a la negligencia. Desde el inicio de mi administración hicimos un plan a corto, mediano y largo plazo, con ese plan hicimos un diagnóstico para concluir las obras que pueden significar esperanza, salud, porvenir, como hoy lo hace este hospital que será parte de un legado que seguirá aun cuando no estemos aquí”.

El hospital de Tlaxiaco brindará atención a 11 mil 600 personas sobre una superficie de 4 mil metros cuadrados construidos y 5 mil de reserva. Cuenta con 44 camas, un quirófano, una sala de expulsión y un albergue comunitario y garantizará el acceso a la salud de forma gratuita a las familias que más lo necesitan. El moderno equipamiento y el personal médico que brindará atención en ocho especialidades como oftalmología y otorrinolaringología muestran que Oaxaca está avanzando a un nuevo esquema de atención de la salud de la población basado en la responsabilidad y los resultados.

En el video que compartió en su cuenta de Twitter el presidente López Obrador el director del hospital explicó que incluso ya se cuenta con un área destinada a potenciales pacientes con Covid-19, y mostró los monitores de signos vitales y respiradores que podrían ser usados para pacientes graves. Este modelo de atención en que se incluye una unidad móvil de diagnóstico y referencia médica se replicará en los ochenta hospitales IMSS-Bienestar que hay en todo el país. La declaración del doctor Marco Antonio Martínez, responsable del nuevo nosocomio, es elocuente: “No estamos al cien, estamos al 130 por ciento”.

El Hospital Rural de Tlaxiaco se inauguró sin público ante las medidas tomadas para evitar el contagio del coronavirus. Estas medidas se han tomado con seriedad y prontitud en Oaxaca bajo el liderazgo del Gobernador Alejandro Murat. A partir del 3 de abril se han reforzado las medidas de sana distancia, por lo que se restringe a la población el uso de espacios públicos, los hoteles deberán permanecer cerrados, así como los centros comerciales y las congregaciones religiosas; los restaurantes podrán operar en modalidad de entrega a domicilio. Es importante remarcar estas medidas porque son la única manera de detener el contagio de un virus que ha venido a trastocar la vida alrededor del mundo y que al momento suma más de un millón de casos y más de 50 mil muertes acumuladas.

El mensaje de #QuédateEnCasa se ha convertido en la oportunidad para poner en balance nuestra vida diaria e innovar en las formas de comunicación desde casa, sobre todo para cumplir con nuestras labores. En esto, el Gobierno del Estado de Oaxaca tomó la delantera desde el primer momento, disminuyendo riesgos y alentando que las familias se queden en casa. La campaña de videos con actividades recreativas para pasar esta temporada de la mejor manera es asertiva y didáctica. Encabezada por la señora Ivette Morán nos ha recordado el valor de volver a nosotros mismos y a disfrutar el tiempo de calidad en familia. Asimismo, desde Icapet hemos emprendido una campaña para ofrecer Cursos Digitales Exprés, que le permitan a la gente emplear su tiempo en casa. Sabemos que haciendo lo que nos corresponde, pronto saldremos de esta contingencia.

El compromiso con la salud de las y los oaxaqueños es firme como lo demuestran los hechos de la semana pasada. Tlaxiaco es un punto estratégico en la geografía oaxaqueña, de tránsito entre la Mixteca y la Costa y en el convergen históricamente municipios y comunidades “Ñuu Savi”. Cuna de Lila Downs y Yalitza Aparicio, es el “París chiquito” en el que miles de personas tienen su hogar y su historia. Hoy también es nota nacional porque aquí se cumple la palabra empeñada y se demuestra que no hay mejor instrumento para el progreso que la coordinación entre el Gobierno del Estado y la Federación. Con el inicio de abril se dio el primer alumbramiento en su nuevo hospital, una bebé mixteca de nombre Rosalinda. Imaginemos cuántas niñas y niños mixtecos nacerán en un espacio digno que cuidará de ellos en las diferentes etapas de su vida.

Este es el mayor legado de cualquier gobierno y hoy, como Jefe del Poder Ejecutivo de Oaxaca, Alejandro Murat le cumplió a la Mixteca como no lo hicieron sus antecesores. Con una obra a la altura de su grandeza, herencia para las próximas generaciones.

*Director General del ICAPET

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