Cumple Casa de Cultura, casi medio siglo de ser un semillero de artistas oaxaqueños y oaxqueñas

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Una institución cultural perteneciente a la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta) es la Casa de la Cultura Oaxaqueña (CCO), la cual fue inaugurada en el mes de julio de 1971 y ha sido durante casi medio siglo, un semillero de grandes artistas oaxaqueños y oaxaqueñas que tomaron sus primeras clases de pintura, danza o música en dicho lugar.

La Casa de la Cultura Oaxaqueña es un recinto con mucha historia y en el que varios artistas de Oaxaca se han iniciado en las artes, debido a las diversas disciplinas teatro, ballet, música y la danza contemporánea, ya que es la encargada de realizar cada año la Muestra Internacional de Danza Oaxaca (MIDO).

En cuanto al edificio del siglo XVIII que alberga a la Casa de la Cultura, originalmente fue construida como el Convento de Santa María de los Ángeles para las monjas Capuchinas Descalzas, también llamadas “Cacicas”, quienes a partir de 1732, recibieron en su claustro a las monjas hijas de caciques oaxaqueños, quedando establecidas junto al Templo de Santa María de los Siete Príncipes.

En 1867, al decretarse la expropiación de los bienes de la iglesia en la promulgación de las Leyes de Reforma, este convento fue desalojado y las religiosas se refugiaron en casas de particulares y la orden de las capuchinas de los Siete Príncipes sobrevivió hasta el fallecimiento de la última superiora de la orden en 1908.

Posteriormente el inmueble fue adquirido por diversos particulares y luego fue recuperado bajo la orden del Arzobispo Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza, mismo que intentó crear un instituto de artes y oficios para personas humildes; sin embargo, la Revolución en 1910 lo impidió y años después, temiendo que el inmueble fuera expropiado de nuevo, el ex convento fue vendido nuevamente a particulares.

En 1963 el gobierno del estado de Oaxaca adquiere el edificio y el terreno correspondiente a la huerta y se emprende su restauración, pues estaba sumamente dañado por los sismos, quedando estos trabajos bajo la responsabilidad del arquitecto Armando Nicolau.

Pasaron dos años hasta que este espacio quedó listo para funcionar ahora como “Escuela de Trabajadoras Rurales” y luego como “Escuela de Artes y Oficios” donde recibían alojamiento jóvenes estudiantes de comunidades lejanas a aprender diversos oficios, como la fabricación de cerámica, textiles y orfebrería, entre otros.

Durante casi medio siglo de trabajo ininterrumpido, la Casa de la Cultura Oaxaqueña se consolida como una opción de acercamiento al arte y la cultura para todos los ciudadanos, ya que pueden asistir a los 47 talleres disponibles en 180 horarios en los horarios matutinos y vespertinos, y pueden asistir niñas y niños a partir de los cuatro años de edad.

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