Los caminantes del éxodo centroamericano llevan en los pies calzado de pobres: sandalias, tenis, crocs de hule. Casi nadie va con botas de suela gruesa. Cargan en su mayoría una cobija por familia, mochilas y carriolas de segunda mano para los bebés. Desde hace 12 días duermen en el piso, sin un techo sobre sus…
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La urgencia de sobrevivir, el motor de los desplazados




