Más allá de AMLO-Berlín 245: intelectuales críticos del poder: Carlos Ramírez

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Aún en el hipotéticocaso de que todo lo publicado sobre la Operación Berlíncontra López Obrador en la campaña presidencial del 2018 fuera verdad, nadahay en esos hechos que configure un delito. Lo importante, en verdad, radica más bien en el nuevopapel de los intelectuales ante la crisis de las ideas, el colapso de los partidos y el resurgimiento de los políticos providenciales.

La parte más importantede la participación de Enrique Krauze en el debate electoral no fue –si acaso tuvo alguna– en la Operación Berlín, sino en sus posicionamientos intelectuales como historiador: los ensayosEl mesías tropicaly El presidente historiador, una extensión más militante, por cierto, de su ensayo-venero Por una democracia sin adjetivosde enero de 1984.

Aunque pueda negarlo, Krauze podría localizarse en el escenario del intelectual orgánicoque definió Gramsci vis a visla sociedad en procesos de cambio. El intelectual orgánico es el que participaen la reconfiguración de la sociedad desde su espacio cultural llamado superestructura, aliada a la estructurade las clases sociales. Sólo que desde hace tiempo intelectuales activos, críticos y se quedaron sinestructura porque las clases sociales fueron borradas del mapa por la burocracia de los partidos.

El activismo intelectual de Krauze va más alláde sus ensayos y lo condujeron a la participaciónen el debate de opciones. Intelectuales como Octavio Paz o Gabriel Zaid han escrito ensayos sobre temas de coyuntura, pero los dejan en el circuito de los lectores. Krauze ha potenciadosus ensayos con conferencias, declaraciones y activismo en las zonas de combate político-electoral, sólo que sinla existencia de una base social liberal. Se trataría, por tanto, de un intelectual orgánico carentede estructura, Gramsci señalaba que la suma de estructura de clases sociales y superestructura cultural con intelectuales orgánicos creaban un bloque históricopara el cambio de sistema.

El tema centralde la Operación Berlínse localiza en la evidencia de que la dinámica de las clases y los partidos entró en una zona de dominación institucional –antes fue el PRI y hoy Morena, con el mismo presidencialismo dominante y absolutista– que ha llevado a algunos intelectuales a entrarleal debate de trincheras de poder. Ya no se trata del intelectual y el poder –diría Paz– como una “pasión desdichada”, sino del intelectual activo en el debate de las coyunturas sinperder su distancia del poder.

En 1996, antesde la debacle del PRI 1997-2000, Krauze escribió un ensayo en Proceso: Los intelectuales y el Estado: la engañosa fascinación del poder, y su último párrafo fue una definición propia:

“La clave –como escribió Cosío Villegas– está en “rehusarnos a participar en un juego cuya primera ‘regla de caballeros’ es renunciar a ser intelectual”. Ni príncipes poetas, ni avatares del cihuacóatl, ni letrados de la corte, ni teólogos del dogma revolucionario, ni consejeros áulicos, ni gallos que quieran máiz, ni agarrados de las tripas, ni firmantes de pactos tácitos, ni becarios del presupuesto, ni embajadores de lujo, ni ministros sin (o con) cartera, ni viajeros de primera clase en “aviones de redilas”, ni tinterillos a sueldo, ni ideólogos, ni voceros, ni asiduos. La misión de los intelectuales no es gobernar, sino criticar”.

Y ahora llegó el paso adelante: hacer activa su crítica, porque los ensayos de los intelectuales suelen ser botellas echadas al mar. Ahora no, ahora se trata de un activismo crítico, ante la ausencia de partidos reales, la carencia de una sociedad liberal activa y el alejamientode los ciudadanos de la política a la mexicana. Y se ha tratado de un activismo sinpartido, en nombre del pensamiento liberal democrático, o jugando con sus propias palabras, un activismo sinadjetivos.

Octavio paz escribió al final de Posdata: “En nuestra época la imaginación es crítica. Cierto, la crítica no es el sueño pero ella nos enseña a soñar y a distinguir entre los espectros de las pesadillas y las verdaderas visiones, La crítica es el aprendizaje de la imaginación en su segunda vuelta, la imaginación curada de fantasía y decidida a afrontar la realidad del mundo. La crítica nos dice que debemos aprender a disolver los ídolos: aprender a disolverlos dentro de nosotros mismos. Tenemos que aprender a ser aire, sueño en libertad”.

Krauze ha ejercido la crítica al PRI, al viejo PRI, al ancien régime, al modelo autoritario priísta; ahora enderezaesa crítica al modelo político de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto de poder, el cual, desde el punto de vista del historiador, reproducelos viejos de ese PRI que se niega a morir. En este punto pone énfasisKrauze como critico del poder, noun posicionamiento como presunto candidato presidencial en el 2024, algo que negó con fuerza en elecciones presidenciales anteriores.

La campaña mediática contra la conspiraciónde la Operación Berlín 245quiere distraerel debate sobre el proyecto político de López Obrador. Los intelectuales tienen la función de agitarconciencias y desperezar realidades. Ahí es donde hay que analizar –no juzgar– a Krauze: sus ensayos críticos reabrieronel debate sobre el corto plazo mexicano, pero ahora se quieren tapar esos espacios.

Política para dummies: Muchas veces la política puede ser la inteligencia.

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@carlosramirezh

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