El año que termina: Martín Vásquez Villanueva

no me veras

Oaxaca termina bien el año. Paseo por las calles y jardines de esta ciudad que amo, me rozo con los paseantes, leo los periódicos, reviso las redes sociales, platico con mis amigos, convivo con mi familia, miro a mi alrededor y la impresión que me formo en este corte de caja que uno hace al terminar cada ciclo anual es que la sociedad oaxaqueña es hoy una sociedad dinámica, alegre, llena de creatividad; una sociedad próspera y trabajadora; una sociedad madura que enfrenta con serenidad y a la vez con firmeza sus diferencias y sus problemas, y una sociedad resiliente que sabe adaptarse a las adversidades connaturales a la vida de un pueblo. Se espera una derrama económica muy importante por la afluencia récord de visitantes que tenemos no sólo en la capital sino también en los principales destinos turísticos del estado y, a pesar de algunos sucesos puntuales que sin duda tenemos que lamentar, se vive un ambiente general de paz y tranquilidad.

Que Oaxaca llegue bien al final de este año no es obra de la casualidad. Aunque esto parezca obvio, importa subrayarlo: es un asunto de gobernanza, de buena gobernanza, que es una función tanto de los gobernantes como de los gobernados, el deseable equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y las fuerzas de la economía.

Un ejemplo concreto, que nos toca muy de cerca, es el tema de la educación, que antes era motivo de gran molestia para la ciudadanía, blanco favorito de notas en los medios, mensajes en la televisión a nivel nacional que daban a entender que “estos oaxaqueños no se pueden poner de acuerdo”, y lo que cotidianamente veíamos aquí, que eran las grandes manifestaciones de los maestros, los permanentes plantones. En este año que termina hubo una marcada diferencia, lo que significa que ya se está arribando a un gran acuerdo, que involucra a los tres niveles de gobierno: el gobierno federal, con las nuevas políticas educativas y la reforma que se hizo tomando muy en cuenta a los maestros; el gobierno estatal, que facilitó el acercamiento con las escuelas; el gobierno municipal, que propició el entendimiento de los diferentes sectores de la economía que se veían afectados. Eso por el lado de los gobernantes, pero del lado de los gobernados también se dio un proceso de distensión que sin duda favorece la paz social. En una palabra: gobernanza.

Porque el asunto es que tenemos que entendernos entre todos y por eso en el núcleo mismo de la gobernanza está la comunicación. Una de las prioridades del gobierno es escuchar a la ciudadanía, escucharla verdaderamente, y la ciudadanía tiene que esforzarse también por escuchar lo que el gobernante propone, escucharlo de verdad y aquilatar sus políticas y sus esfuerzos por atender las demandas sociales. Somos una sociedad muy activa y es natural que surjan diferencias, que haya intereses encontrados, que se manifiesten maneras distintas de concebir el mundo, pero todo eso, entendiéndonos, comunicándonos, escuchándonos, sólo nos enriquece.

Oaxaca es grande. Es un crisol, un mosaico de muchas culturas, la zapoteca, la mixteca y las otras diversas etnias indígenas, la herencia española, la presencia de migración europea y norteamericana, la intensa migración interior, y todos tenemos que vivir con todos, eso es lo que somos y lo que nos hace grandes. Si comprendemos las consecuencias de los actos que cada quien en lo individual y como grupo realizó durante todo el año —el gobierno federal, el gobierno estatal, el gobierno municipal, los maestros, los transportistas, los ambulantes— lo que se ve es un esfuerzo muy grande por la gobernabilidad, desde la óptica de una experimentada política interna. Si vemos todo eso… Oaxaca no puede ser medido porque una calle esté invadida por los ambulantes o porque un día amaneció con una huelga de los trabajadores de la limpieza o lo que sea. Esas son cuestiones circunstanciales que no pueden opacar la grandeza de nuestro pueblo, son temas que se tienen que ir superando a medida que aparecen.

Termina el año y, como digo, veo a Oaxaca más vivo que nunca. Desde esta tribuna expreso mis mejores deseos a todo el pueblo oaxaqueño para que el año que está por comenzar sea todavía más próspero, más luminoso y más cordial para todos.

Twitter: @martinvasquezv

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