Alejandro Moreno Cárdenas y el futuro del PRI: Francisco Ángel Maldonado Martínez*

no me veras

Alejandro Moreno Cárdenas representa una renovación generacional para la vida del Partido Revolucionario Institucional. Su trayectoria como líder nacional juvenil cuando yo tuve el privilegio de dirigir al Frente Juvenil Revolucionario en Oaxaca, y legislador federal precedió su mandato como Gobernador del Estado de Campeche. Moreno Cárdenas, Alito, fue un mandatario joven y no tengo duda que será un dirigente con ideas frescas para impulsar al PRI como la principal fuerza política de oposición en 2021 cuando se renueve la Cámara de Diputados federal.

Debemos reconocer lo fundamental, 2018 fue un año duro para el PRI. Quienes hemos militado desde siempre en sus filas sufrimos una derrota ante el avasallante triunfo del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador y la coalición que lo llevó al poder. En las urnas la ciudadanía le dio una legitimidad que ningún presidente ha tenido desde que vivimos el periodo de transición democrática. Y la virtud del PRI para enfrentar su nueva condición debe provenir de la base priista, que ha sido leal a los documentos básicos del partido y además ha traducido en hechos su declaración de principios y plataforma ideológica.

A muchos se les olvida que el PRI es un partido de izquierda, que su conformación ideológica retoma los principios de la socialdemocracia y que esto significa que los objetivos de acabar con la pobreza y las brechas de desigualdad no nos son ajenos. El punto es cómo traducir esta base objetiva y puntual en una estrategia de reposicionamiento que empiece por hablarle de frente a la militancia, a los simpatizantes y sobre todo a la ciudadanía en general. Cómo lograr que los documentos sean la fuente del trabajo en los barrios y colonias populares, además del medio rural.

A nivel mundial vivimos un periodo de desencanto con la democracia. No es tema nuevo, fenómenos como la elección de Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, o el crecimiento  del Frente Nacional en Francia nos hablan del atractivo de las opciones conservadoras y populistas que ofrecen alternativas riesgosas por alejadas de la realidad pero que apelan al sentimiento más elemental de los electores: el enojo con lo que se ha hecho mal.

Dadas estas coyunturas en lo global y nacional, la elección de Moreno Cárdenas es la opción viable para que el PRI recupere presencia territorial en lo local, pero sobre todo prestigio como institución política. Solo yendo a la transformación de las bases de la institución y a la cercanía con la gente podemos aspirar a volver a gobernar México.

Como militante sé que el PRI es otro cuando va unido y forma un solo equipo para convencer a un electorado cada vez más difícil y más cambiante. El reto es hablarle de frente a las mujeres, a los jóvenes, a los adultos mayores, pero también a los campesinos, obreros, estudiantes. Debe haber un partido en el que quepan todos y no solo eso, donde todos puedan sentirse escuchados. Pensar los partidos como organizaciones intermedias es del siglo pasado; hoy el poder al ciudadano es una premisa de cualquier oferta política.

Con Alito tenemos rumbo y certeza en el PRI. Su papel como Gobernador, admirado y querido por los campechanos, es su mejor carta de presentación en este relevo. Y justamente, este papel como interlocutor con el gobierno federal desde una administración estatal es provechoso considerando que conoce y ha tratado al presidente de la República. Ser oposición en 2019 significa saber dialogar y llegar a acuerdos. Por eso Alito ofrece una oposición seria sin caer en los extremismos que otros quisieran ver.

A propósito de la vigencia que ha cobrado la figura de Luis Donaldo Colosio a 25 años de su trágica muerte, bien nos haría recordar que Colosio sabía que el PRI debía renovarse si quería gobernar México. No solo era gobernar por gobernar sino hacer de esta tarea una oportunidad de revertir la injusticia y darle a la gente las oportunidades para superarse. Frente a la indolencia e indiferencia de las oficinas gubernamentales, una actitud de servicio desde el poder y antes incluso de tenerlo.

En política ningún triunfo ni ninguna derrota tienen carácter definitivo. La clave está en saberse reconstruir. En aprovechar los momentos malos para dar muestra de talento y capacidad. Probarse ante la adversidad es de valientes. En ese equipo estamos quienes creemos que el PRI puede y debe ser su mejor versión a partir de esta renovación partidista.

De por medio está no solo el prestigio de su mejor historia, también la urgencia de una oposición constructora de acuerdos y enfocada en el desarrollo de México hacia las próximas décadas. Alguna vez lo dijo con su autoridad intelectual don Jesús Reyes Heroles, uno de los mejores cuadros que ha dado el PRI y que supo conducirlo fuera y dentro del gobierno: “En política lo importante es convencer, persuadir, no improvisar”, por eso en Oaxaca vamos con Alito.

*Ex Presidente del FJR en Oaxaca.

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